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Alimentación saludable: guía para nutrir tu cuerpo y bienestar

Publicado 28 de abril de 2026 en benet por Benet

La alimentación saludable no se trata de restricciones ni de eliminar todo lo que disfrutas de la mesa. Se trata de encontrar un equilibrio que le permita a tu cuerpo recibir lo que necesita para funcionar bien, sentirse bien y vivir bien. Suena simple, pero en un mundo lleno de información contradictoria, a veces lo más difícil es saber por dónde empezar.

La buena noticia es que alimentarte de forma consciente no requiere transformaciones drásticas. Se construye con pequeñas decisiones diarias, con curiosidad por lo que comes y con la certeza de que cada alimento cumple un papel en tu bienestar. Según las Guías alimentarias basadas en alimentos (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar [ICBF] & FAO, 2020), una alimentación sana no implica abstenerse de los alimentos de preferencia, sino asegurar que los diferentes grupos estén presentes en las cantidades adecuadas y suficientes.

La alimentación saludable es mucho más que lo que pones en el plato

Alimentarse es un acto complejo que va más allá de los nutrientes. Las decisiones que tomas a la hora de comer están influenciadas por tus conocimientos, tus emociones, tus gustos y el entorno en el que vives. Por eso, una alimentación saludable también tiene que adaptarse a lo que eres y a lo que disfrutas.

Comer sano no implica abstenerse de los alimentos que te gustan. Lo que requiere una alimentación correcta y equilibrada es que los diferentes grupos de alimentos (cereales, frutas, verduras, proteínas, lácteos y grasas) estén presentes en las proporciones adecuadas para cubrir lo que tu cuerpo necesita en cada etapa de la vida.

Esta distribución es precisamente lo que propone el concepto del plato saludable o pirámide alimentaria: una guía visual que organiza los grupos de alimentos según la proporción en que deben aparecer en tu dieta diaria, priorizando cereales integrales, frutas y verduras en la base, y relegando azúcares y grasas añadidas al consumo más moderado.

Los grupos de alimentos que sostienen una alimentación saludable

Para entender cómo construir un plato equilibrado, es útil conocer qué aporta cada grupo de alimentos a tu organismo. Ninguno es más importante que otro: todos cumplen funciones específicas que, juntas, mantienen tu cuerpo en balance.

Cereales, raíces, tubérculos y plátanos: tu fuente principal de energía

De este grupo proviene la mayor cantidad de energía que tu organismo utiliza para realizar funciones vitales como respirar, moverse, crecer y reparar tejidos. Las Guías alimentarias del ICBF (ICBF, 2020) señalan que los cereales integrales aportan fibra que favorece el buen funcionamiento del sistema digestivo, un aliado silencioso de tu bienestar diario.

Recomendación OMS: Los carbohidratos deben aportar entre el 45% y el 75% de la ingesta calórica diaria (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2026), procediendo principalmente de cereales integrales, verduras, frutas y leguminosas.

Frutas y verduras: los reguladores naturales de tu cuerpo

Las frutas y verduras son fuente de vitaminas, minerales, agua y fibra. Las vitaminas regulan procesos fundamentales como el crecimiento y la conservación de los tejidos. Los minerales contribuyen a mantener huesos y dientes sanos, participan en la contracción muscular y facilitan el transporte de oxígeno a través de la sangre.

Incluir variedad de colores en tus frutas y verduras es una forma sencilla de asegurarte de recibir una amplia gama de nutrientes. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2026) establece que las personas mayores de 10 años deben consumir al menos 400 gramos de frutas y verduras al día (aproximadamente 5 porciones), lo que reduce el riesgo de enfermedades no transmisibles y garantiza una ingesta suficiente de fibra dietética.

Recomendación OMS: Mínimo 400 g/día de frutas y verduras combinadas (unas 5 porciones), priorizando variedad de colores para cubrir el espectro completo de micronutrientes

Carnes, huevos y leguminosas: los constructores de tu organismo

Este grupo aporta proteínas, vitaminas y minerales esenciales. Las carnes, aves y pescados son fuentes importantes de proteína animal y minerales como el hierro y el zinc. El huevo es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico.

Las leguminosas como los frijoles, las lentejas y los garbanzos, combinadas con cereales, ofrecen un aporte proteico comparable al de la carne. Son una alternativa accesible, versátil y con raíces profundas en nuestra tradición alimentaria colombiana.

Recomendación OMS: Priorizar fuentes magras de proteína. Las leguminosas son preferidas por su aporte de fibra y su menor huella ambiental. Limitar el consumo de carnes procesadas y embutidos (OMS, 2026).

Leche y derivados lácteos: el calcio que tus huesos necesitan

Los lácteos representan la principal fuente de calcio en la alimentación, un mineral clave para la formación y el mantenimiento de huesos y dientes. También aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales que contribuyen al crecimiento y desarrollo del cuerpo en todas las etapas de la vida.

Recomendación OMS: Preferir versiones con bajo contenido de grasa saturada para mantener el aporte de calcio sin exceder el límite recomendado de grasas saturadas (máximo 10% de la ingesta calórica diaria) (OMS, 2026).

Azúcares y grasas: energía que requiere equilibrio

Los azúcares son una fuente de energía de rápida utilización, por lo que se recomienda moderar su consumo. Las grasas, por su parte, son fundamentales para la absorción de vitaminas esenciales (A, D, E y K) y constituyen una importante reserva energética.

Ninguno de estos grupos debe eliminarse por completo. La clave está en las proporciones y en elegir fuentes de calidad que le aporten a tu cuerpo lo que necesita sin excesos innecesarios.

Límites recomendados:

  • Grasas totales: no más del 30% de la ingesta calórica diaria
  • Grasas saturadas: menos del 10% de la ingesta calórica diaria
  • Grasas trans: menos del 1% de la ingesta calórica diaria
  • Azúcares libres: menos del 10% de la ingesta calórica diaria (idealmente por debajo del 5%)
  • Sodio: menos de 2 g por día (equivalente a menos de 5 g de sal)

Alimentación saludable y consciente: más allá de los nutrientes

La forma en que comes también importa. Comer con calma, disfrutar los sabores, compartir la mesa con otros y preparar tus propios alimentos son prácticas que enriquecen tu relación con la comida y fortalecen tu bienestar emocional.

La alimentación saludable no es un destino, es un camino que se recorre día a día. La dieta saludable protege contra la malnutrición en todas sus formas y contra las enfermedades no transmisibles (OMS, 2026). No necesitas seguir reglas rígidas: lo importante es construir hábitos que puedas mantener en el tiempo.

Preguntas frecuentes sobre alimentación saludable

¿Comer saludable significa dejar de comer lo que me gusta?

No. Una alimentación saludable no se basa en restricciones sino en equilibrio. Puedes disfrutar de tus alimentos favoritos mientras te asegures de que tu dieta general incluya variedad y los nutrientes que tu cuerpo necesita. La moderación, no la eliminación, es la clave.

¿Cuántas porciones de frutas y verduras debo comer al día?

La recomendación de la OMS es consumir al menos 400 gramos al día (aproximadamente 5 porciones) combinando frutas y verduras de diferentes colores. Esto ayuda a cubrir un amplio espectro de vitaminas, minerales y antioxidantes necesarios para el funcionamiento óptimo del organismo.

¿Es necesario eliminar las grasas de mi alimentación?

No. Las grasas son esenciales para tu cuerpo, ya que facilitan la absorción de vitaminas liposolubles y son una fuente importante de energía. Lo recomendable es elegir grasas de buena calidad, como las que se encuentran en el aguacate, los frutos secos y el aceite de oliva, y moderar las grasas saturadas.

¿Qué papel juega la fibra en una alimentación saludable?

La fibra es fundamental para el buen funcionamiento del sistema digestivo. Favorece el tránsito intestinal, contribuye al control del colesterol y el azúcar en sangre, y promueve la salud de la microbiota intestinal. Se encuentra principalmente en cereales integrales, frutas, verduras y leguminosas.

¿Cómo puedo empezar a mejorar mi alimentación sin cambios drásticos?

Empieza con pequeños ajustes: incluye una porción extra de fruta o verdura al día, elige cereales integrales cuando puedas, hidrátate bien y presta atención a cómo te sientes después de comer. Los cambios graduales son más sostenibles y se integran mejor en tu rutina diaria.

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Cada comida es una oportunidad para cuidarte

La alimentación saludable no es un concepto abstracto ni un ideal inalcanzable. Es algo que construyes cada día, con cada elección, con cada plato que llevas a la mesa. Y no necesita ser complicado: necesita ser consciente, variado y, sobre todo, algo que disfrutes.

Tu cuerpo merece nutrientes de calidad, pero también merece el placer de una buena comida. Cuando encuentras ese equilibrio entre lo nutritivo y lo placentero, cuidarte deja de ser una obligación y se convierte en un estilo de vida que sostiene tu bienestar físico, mental y emocional.

Referencias

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