La alimentación constituye un comportamiento complejo, existen diferentes factores que influencian la elección de los alimentos y el aspecto saludable constituye sólo uno de los distintos factores. Alimentarse, además de una necesidad, es un placer que precisa adaptarse a los gustos. Las decisiones que tomamos a la hora de alimentarnos están basadas en nuestros conocimientos, en nuestras emociones, nuestras habilidades y todo ello, está muy influido por el entorno en el que vivimos.

Los alimentos nos aportan sustancias nutritivas y otros elementos que el ser humano necesita para tener calidad de vida, es decir, crecer y desarrollarse en el caso de los niños, mantenerse sano y poder realizar todas las actividades de la vida diaria en el caso de los jóvenes y adultos. Una alimentación sana no implica abstenerse de los alimentos y bebidas de preferencia, lo que requiere para que sea correcta y equilibrada, es que estén presentes en las cantidades adecuadas y suficientes los siguientes grupos de alimentos:

  • Cereales, raíces, tubérculos, plátanos y derivados: de estos alimentos se obtiene la mayor cantidad de energía que utiliza el organismo para realizar todas sus funciones tales como: respirar, realizar movimientos, crecer y reparar tejidos. Además, los cereales integrales aportan fibra que ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo.
Cereales, raíces, tubérculos, plátanos y derivados
    • Frutas y verduras: aportan nutrientes que regulan el buen funcionamiento del cuerpo como las vitaminas, minerales, agua y fibra. Las vitaminas regulan procesos básicos de la vida, tales como: crecimiento y conservación de tejidos. Los minerales contribuyen a mantener los dientes y huesos sanos, participan en la regulación de la contracción muscular y el transporte de oxígeno a través de la sangre. El agua es esencial para regular funciones vitales del cuerpo.
    • Carnes, huevos y leguminosas: aportan proteínas, vitaminas y minerales. Las carnes, aves y pescados son la mejor fuente de proteína de origen animal y minerales como hierro y zinc. El huevo es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Por su parte, las leguminosas como los frijoles, lentejas y garbanzos en combinación con cereales tienen un aporte proteico similar a la carne.

Leches y derivados lácteos: aportan elementos esenciales para el crecimiento y desarrollo del cuerpo, como proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. Este grupo representa la mayor fuente de calcio, nutriente necesario para la formación de huesos y dientes.

  • Azúcares: constituyen básicamente una fuente de energía de rápida utilización; por lo tanto se recomienda moderar su consumo.

Grasas: son fundamentales en la absorción de vitaminas esenciales para el cuerpo (A, D, E y K) y constituyen una importante fuente de energía.

Bénet puede hacer parte de una alimentación sana ya que cuenta con una fórmula nutricional con 26 vitaminas y minerales, incluidas las vitaminas del complejo B, proteína y fibra. Bénet no pretende sustituir una comida sino que nació para complementar tu alimentación y fue diseñada para tu cuerpo:

  • Benet para tus ojos: porque contiene vitamina A que contribuye a mantener una visión normal.
  • Bénet para tus músculos: porque contiene calcio, magnesio y proteína que contribuyen a la función muscular normal.
  • Bénet para tus huesos: porque contiene calcio, magnesio, manganeso, fósforo, vitaminas D, K, C y proteína que contribuyen a la formación y mantenimiento de los huesos.
  • Bénet para tu piel: porque contiene vitaminas B2, B3, A, C, zinc y cobre que contribuyen al mantenimiento de la piel.
  • Benet para tu cerebro: porque contiene hierro y zinc que contribuyen a la función cognitiva.

Isabel Cristina Pulgarín Z.
Especialistaen Nutrición de Grupo Nutresa.

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